Gabriela Arroyo Cifuentes /
Jorge Ortiz Coloma[1]

Resumen:

La experiencia vivida tras la creación y realización de Teatro en Tu Sala, ha permitido extraer características y comportamientos propios de los centros educativos que visualizan la necesaria revisión del cómo se insertará la ley que incluye al teatro dentro del currículo escolar. Este artículo desea entregar un camino a la comprensión del entorno social y real de la comunidad educativa, valorizando al teatro como una herramienta de desarrollo artístico inherente en cada grupo humano, con proyección y mirada hacia la construcción de una nueva ciudadanía.

Conceptos claves: Teatro como herramienta pedagógica, Intervención directa en el aula, Proyecto ley de inclusión del teatro en el currículo, Ley 20.911 Plan de Formación Ciudadana.

A las 7:30 de la mañana tomamos nuestros bolsos y mochilas para partir rumbo a alguna escuela que usualmente está ubicada en sectores como Quinta Normal, Quilicura, La Granja, Cerro Navia, Puente Alto. Nunca encontramos taco, al contrario, todos se amontonan por llegar hasta el centro mientras nosotros viajamos hasta un punto lejano en algún contorno de la urbe. Eso es muy decidor de nuestro programa: trabajar con los establecimientos más apartados del centro de Santiago. Al llegar a la escuela o liceo correspondiente, somos recibidos siempre con un cariño que sorprende; a veces en forma de sonrisa, otras de abrazo u otras veces, más sorprendentes todavía, el cariño es expresado con un desayuno que jamás es mal recibido a esa hora de la mañana. Tras vestirnos con nuestros overoles y preparar nuestras herramientas de trabajo, somos conducidos hasta el aula que será intervenida, donde unos 30 o 40 estudiantes nos reciben con gracia y extrañeza, pero cuando nos reconocen la acogida es de sincera alegría. De hecho, es inolvidable un joven de La Florida que, al vernos por la ventana, se puso a bailar, saltar y decir “Tío, me encanta el teatro que ustedes hacen”.

“Teatro en Tu Sala” es una intervención directa en el aula, de unos 35 minutos de duración, realizada por una actriz y un actor. Nace el año 2011 como apoyo al programa Todos al Teatro, ambos pertenecientes a la Corporación de las Artes de la Representación y la Educación (CARE), que durante 9 años ha permitido que más de 350.000 estudiantes asistan por primera vez a un espectáculo teatral. En las salas de clases, con el apoyo de medios audiovisuales simples y recursos escénicos teatrales, los actores realizan un primer acercamiento al lenguaje de la obra teatral a la que asistirán los estudiantes.[2] Con cada intervención, nos urge transmitir la importancia de estas obras para el canon occidental y demostrar que estas no perviven estáticas en ningún tipo de panteón lejano a la realidad, sino que nacen de una relación dialéctica entre el autor, su público y la época. Nuestro trabajo formador de nuevas audiencias busca situarse cada vez más en el escenario del siglo XXI. Hoy, donde las tecnologías y nuevos medios avanzan de forma exponencial, ¿cómo vincular a los estudiantes con la tradición teatral de Shakespeare, del Siglo de Oro español, el Teatro del Absurdo, las Vanguardias del s.XX? Quizás más importante aún, ¿por qué hacerlo? Esperamos que el espectador se reconozca en nuestros montajes y que los valores transmitidos por estos hagan íntima resonancia en los niños, niñas y jóvenes que nos visitan, que puedan identificarse y descubrir por sí mismos el valor de nuestro arte: el teatro es un espejo del mundo, un ejercicio de creatividad que también requiere cierta capacidad crítica.

Teatro en Tu Sala ha sido una herramienta fundamental para este programa educativo. A través de su ejecución hemos podido conocer las aulas de más de mil establecimientos con índices de alta vulnerabilidad escolar de las Regiones Metropolitana, Antofagasta, La Araucanía y Los Ríos. El camino recorrido durante 5 años de intervenciones está lleno de encuentros que nos permiten reconocer ciertas necesidades que el ejercicio teatral puede satisfacer, no solo a estudiantes, sino docentes y la comunidad educativa en general. De cara a la actual discusión en torno a la inclusión del teatro dentro del currículo escolar en nuestro país, quisiéramos usar este espacio para reflexionar cómo es entendido el teatro hoy en nuestros establecimientos y el efectivo potencial como herramienta de apoyo pedagógico.

La identidad y el colectivo dentro del aula

12:45 p.m., mayo del 2013. Nos encontramos en un liceo de Maipú terminando nuestra intervención sobre las Vanguardias y el Teatro del Absurdo. Un estudiante especialmente participativo pregunta: “Tío ¿Se dice muéranse o ´mueránse´?” Extraño, pensamos, ya que esta pregunta nada tiene que ver con los contenidos. Aun así, llenos de una ingenua confianza, respondemos “Se dice MUÉRANSE”. Acto seguido, todos los estudiantes caen “muertos” en el piso, en sus mesas, por toda la sala. Todo el curso participa, sin excepción, enseñándonos cómo son capaces de organizarse lúdicamente en torno a una dinámica grupal performativa. Nosotros, que vinimos a hablar del teatro, terminamos siendo espectadores de un ejercicio actoral colectivo. Dicho en buen chileno, “vinimos por lana y salimos trasquilados”.

Reconocemos este hecho como un lenguaje único, en donde el teatro ingresa al aula de forma natural y sin conducción docente ¿Cómo queremos insertar al teatro dentro del currículo, como una experiencia externa o como una herramienta inherente y existente en cada grupo humano? Ingresar a la sala de clases de una comunidad educativa es entrar en un espacio de confianza, poseedor de características únicas, íntimamente conectadas con las relaciones interpersonales que allí se desarrollan, sus códigos y sus lenguajes. Cada visita es un nuevo entendimiento sobre la identidad que cada aula posee. Hemos podido comprobar que se hace preciso escuchar y usar sus lenguajes y códigos para lograr confianza, o por lo menos cierta apertura que entendemos como el punto de inicio a una nueva disposición al aprendizaje. La noción de habitar el momento presente con que trabajamos actrices y actores ayuda a agudizar esa escucha; no solo venimos a pasar contenidos, sino a compartir con los estudiantes. A través de nuestra intervención buscamos ser una puerta de entrada al ejercicio teatral, sin embargo, anécdotas como la recién descrita nos demuestran que los niños, niñas y jóvenes habitan la performatividad como lenguaje propio en las aulas y los patios de nuestros establecimientos. Nos preocupa que el teatro sea visto únicamente como la puesta en escena de un fenómeno literario, sin reparar en el proceso de creación teatral como un germen capaz de potenciar habilidades de trabajo en equipo, motivar la cooperación transdisciplinar, el intercambio respetuoso de ideas y nuevas reflexiones.

No en un aula particular, sino que en la gran mayoría de las salas de clases en las cuales ingresamos, los estudiantes usan el espacio según su rol y sus relaciones dentro del grupo humano. Pareciera ser que la sala de clases es una puesta en escena. Por ejemplo, hemos observado que usualmente quienes no se sienten parte del sistema educativo utilizan como mecanismo de defensa, o resistencia, sentarse al final de la sala. No es raro que ellos sean quienes más actúen con nosotros, llamando nuestra atención con interrupciones que causan risa al colectivo. Se sienten cómodos en el espacio teatral, responden nuestras preguntas -a veces formulan nuevas-, participan de los juegos, son capaces de proponer nuevos y así, quienes partieron sentados en la galería se transforman en unos actores más. Incluso aquellos que se sienten excluidos del grupo por su baja autoestima o por el hecho de ser distintos, disruptivos, encuentran en la intervención un espacio para participar con sus respuestas precisas, con preguntas que abren ventanas hacia contenidos nuevos, observaciones que surgen a partir de análisis profundos.

La irrupción de este ambiente teatral dentro del aula permite una actitud inclusiva, vinculante, capaz de dar valor a la diversidad y al dinamismo de los roles dentro del grupo. Cuán beneficioso podría resultar para la comunidad educativa amplificar lo que sucede en el aula hacia el resto del establecimiento. El aula posee disposición, identidad y juego: una comunidad, por lo tanto, es aquello que sostiene esta estructura. La inclusión del teatro dentro del currículo podría ser el puente de unificación y entendimiento identitario de toda la comunidad educativa.

“¡Ah Profe! ¿Cómo nos va hacer clases ahora?”, suelen decir los estudiantes cuando nos retiramos de la sala, mientras los profesores a veces “nos tiran la pelota” bromeando: “Me dejaron la vara alta pues chiquillos”. Tenemos claro que este acto disruptivo no solo es una interpelación al estudiantado, sino también una muy directa al docente, quien también siente la necesidad de revisar la noción de aula y refrescar el rol que cada uno representa en ella. Nuestra intervención es sin duda un aporte al desarrollo y traspaso de contenidos correspondientes al género dramático, pero el gran desafío se instala al constatar que las nuevas formas de aprendizaje comienzan a empujar efectivamente la revisión de los recursos que los profesores y profesoras utilizan dentro del aula. Es por ello que creemos que la labor docente también debe fortalecerse con la inclusión del teatro en el currículo escolar. Primero entendiendo que son ellos y ellas los verdaderos actores y conocedores de la realidad estudiantil; segundo, apoyando esta labor desde una inclusión acorde a las necesidades curriculares y/o habilidades a desarrollar y tercero, ejerciendo injerencia desde la difícil realidad en la cual conviven la gran mayoría de los establecimientos educacionales en nuestro país. Esta inclusión del teatro en el aula promueve establecer al profesorado como eje fundamental en la aparición de las formas en que entendemos la participación y el desarrollo identitario de la comunidad escolar. Creemos que una posible noción del docente como performer y el aula como un espacio escénico pueden ayudar mucho en esa revisión. Entonces el desafío nuevamente es colectivo.

Hacia la formación ciudadana

Año 2017, volvemos al mismo liceo de Maipú e ingresamos a una de las salas intervenidas. 4 años después, nos encontramos con una cara conocida, pero más madura -de hecho este estudiante cursa segundo medio. “Nosotros lo conocemos a usted…”, comentamos sorprendidos. “Si pues, tío. Nosotros les hicimos esa broma… ¿Se acuerda?”, pregunta con un dejo de picardía en los ojos ¿Cómo no nos vamos a acordar? Ese tipo de encuentros son indelebles, los aprendizajes significativos no solo los viven ellos. 4 años después, volvemos a repetir el chiste “Muéranse”. A propósito del paso del tiempo nos preguntamos, ¿cómo Teatro en Tu Sala es capaz de estar a la altura de la contingencia educativa nacional? Tras 6 años de ininterrumpido funcionamiento y visitando cientos de establecimientos de nuestro país, ¿cuál es el futuro de esta herramienta? Movidos por una incómoda sensación de desvinculación de nuestros contenidos con el presente de nuestra sociedad y del territorio que habitamos, sumado a la omisión del desarrollo escénico en nuestro país de un contenido tan provocador como Shakespeare o el Siglo de Oro español, es que este año comenzamos el diseño de una nueva intervención que llega como respuesta a esta y otras interrogantes: “Teatro en Tu Sala: Formación Ciudadana”.

En esta búsqueda de nuevos referentes conocimos la ley 20.911 impulsada por el Ministerio de Educación. Dicha ley establece que los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado deberán incluir en los niveles de enseñanza parvularia, básica y media un plan de “Formación Ciudadana”, que entre sus objetivos principales cabe mencionar: formar una ciudadanía activa en el ejercicio y cumplimiento de sus derechos y deberes, fomentar en los estudiantes el ejercicio de una ciudadanía crítica, responsable, respetuosa, abierta y creativa, fomentar en los estudiantes la valoración de la diversidad social y cultural del país y fomentar la participación de los estudiantes en temas de interés público. Nos sentimos profundamente interpelados por este plan, ya que reconocemos en él inquietudes comunes. Creemos que debemos hacernos parte de la implementación de acciones concretas que permitan cumplir con estos objetivos por medio del teatro. Por ello, tras el estudio de esta ley y el informe de Orientaciones Curriculares del Ministerio de Educación, elaboramos una nueva intervención para ser implementada por la Corporación de las Artes de la Representación y la Educación.

El enfoque del proyecto Teatro en Tu Sala: Formación Ciudadana., postulado a financiamiento FONDART 2017, pretende entregar a miles de estudiantes una visión y relación entre puntos claves en el desarrollo del teatro en Chile y la construcción social, política e histórica a lo largo de la historia de nuestro país. Si bien nuestra intervención ha demostrado ser una herramienta eficiente en el traspaso de contenidos correspondientes al género dramático[3], creemos que nuestra misión como educadores en el arte radica en formar a ciudadanos atentos a los cambios sociales, críticos ante su realidad y profundamente enraizados a una identidad que muchas veces se encuentra escondida por un sistema sesgado que muchos establecimientos proponen. Sinceramente, queremos que este acuerdo de ley de inclusión del teatro dentro del currículo formal, no comprenda al teatro como un contenido más dentro de tantos otros que resultan ser impuestos y lejanos de la realidad del estudiantado. Más bien, buscamos lograr que el contenido teatral sea una herramienta que mueva a la acción de la comunidad educativa completa a través de la identificación con el lenguaje performativo que, como hemos podido constatar, nos resulta tan propio a todas y todos. Nuestra preocupación por no quedar atrás de los procesos que nuestro país vive nos tienen cruzados entre el acuerdo de ley que incluiría la inclusión de teatro dentro del currículo formal y la ley 20.911 que promueve formar a ciudadanos conscientes de la realidad política del lugar donde viven. Hoy, queremos que Teatro en Tu Sala abra a la reflexión sobre el cómo podemos, actrices y actores, aportar al desarrollo de los profundos avances educativos que desde hace un tiempo requerimos de forma urgente como sociedad. La educación en torno al arte y sus múltiples aristas, permiten que hoy fijemos nuestra atención en la comunidad como un ente activo y participativo de las reformas educacionales. Estudiantes, profesores y artistas en busca de una educación acorde con las necesidades y características reales de nuestro país, un camino que debemos urgentemente crear e imaginar.

[1] Miembros de la Corporación de las Artes de la Representación y la Educación, C.A.R.E.

[2] También se trata de relacionar este lenguaje con el período social, artístico, económico y político en que cada obra y dramaturgo se encuentran insertos.

[3] Y el teatro es actualmente un aporte a la educación en Chile gracias a distintas instancias, agentes e instituciones culturales de carácter público y privado.

4 thoughts on “TEATRO EN TU SALA. IRRUPCIÓN DEL TEATRO DENTRO DEL AULA

  1. Estimados soy el profesor Andrés Cárdenas, coordinador artístico del liceo publico Rosa Alessandri de la comuna de Independencia y les escribo por que nos encantaría ser parte del proyecto “Teatro en tu sala”, este es un liceo publico con matricula de 1200 alumnas (femenino) con sello artístico y estamos buscando alternativas para gestionar visitas a nuestro establecimiento.
    dejare mi contacto en la ficha y ojala podamos ser parte de este maravilloso proyecto educativo.

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